Es un mito que el cuerpo pierde su capacidad de adaptación al superar los cincuenta años. Con las estrategias adecuadas, es posible no solo frenar la pérdida de tejido muscular, sino también recuperar fuerza y funcionalidad. Para lograrlo, se recomiendan cuatro pilares fundamentales:
- Aporte proteico suficiente y repartido: Los adultos mayores necesitan entre 1,0 y 1,2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal. Es más efectivo distribuir esta ingesta a lo largo del día que concentrarla en una sola comida.
- Fuentes de alta calidad: Se debe dar prioridad a proteínas de alto valor biológico como carnes magras, huevos y lácteos.
- Entrenamiento de fuerza: El estímulo muscular mediante el ejercicio de fuerza es esencial para regenerar el tejido.
- Abordaje integral: Mantener una ingesta energética apropiada, realizar actividad aeróbica complementaria y garantizar un descanso de calidad son componentes críticos del proceso.
La combinación de una nutrición ajustada y actividad física dirigida permite preservar la funcionalidad necesaria para la vida diaria.
Fuente: Infobae
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